Como comenté en el anterior reportaje sobre Coachella 2016,
Zella Day fue uno de mis grandes descubrimientos. Me llamó la atención su
madurez, tablas escénicas y control de cualidades. Hasta tal punto que le
calculé mínimo unos 25 años; cuando tras su concierto curioseé y descubrí que tenía 21 recién cumplidos, quedé más impresionado si
cabe.
Además, es una artista versátil.
Puede roquear:
Puede desenvolverse en acústico:
Puede “popear”:
Zella Day se crió en un pequeño pueblo de Arizona, aislado
entre montañas (a 2.000
metros de altitud), llamado Pinetop, de unos
4.000 habitantes, en el condado de Navajo (al lado de una reserva india).
Ahí se crío jugando descalza por sus bosques, con sus
padres, su abuela, su hermana y los vecinos.
Empezó a cantar a los 6 años. Su madre era cantante de
jazz y le animó a aprender a tocar la guitarra, cosa que hizo a los 9.
Coachella volvió a abrir sus puertas al mundo de forma virtual y
por supuesto me puse las botas. Después de la experiencia del año pasado, era
una cita ineludible. De esas que tienes marcada en el calendario con letras rojas.
Volví a instalar la tienda de campaña en la habitación que tengo
dedicada a la música y transformé mi ritmo biológico adaptándolo al horario
cambiado de Indio-California. Básicamente no dormía por la noche y si por el
día pero poco y malamente (como si realmente estuviera en el festival). Mi
cuerpo terminó por adoptar forma de sillón, y mi sillón forma de cuerpo humano.
Pero mereció la pena. Eso si, comprendí que la música puede ser una droga muy
potente. Solo tenía una botella de agua al lado mas la vorágine resultó
extremadamente intensa y placentera.
Me di cuenta que comenzaba siempre la jornada, sobre las 12 de la
noche, con un volumen medio (con los auriculares puestos), luego iba in
crescendo, de tal manera que cuando amanecía, siempre lo tenía a todo trapo; de
ahí ya no bajaba. Es parecido al aumento de dosis de las drogas.
Otro síntoma. El último día, lunes por la mañana, cuando
repitieron la última jornada, me di cuenta que volvía a ver las cosas que me
habían gustado. Esto lo achaqué a lo siguiente. Durante dos días probé todas
las drogas que me suministró Coachella (de todos los colores y sabores), pero
tras la última jornada (las repetían cada vez que terminaba), acudía a
los conciertos conocidos sabiendo que el efecto causado era más potente.
Es parecido a la selección personal de las drogas.
Completamente sugestionado y atrapado. La música actuaba en mí
como droga pura y dura. Ah, cuanto placer. No creo que haya droga más
sana en el mundo (aunque el final de la experiencia fuera algo enfermiza).
Pero vayamos al grano de arroz que dirían en Los Simpsons, que
seguro que es lo que más os interesa.
Iré jornada por jornada mostrándoles algunas de las actuaciones
que más me gustaron.
Yo lo vi igual en directo. Estos vídeos es tal cual la señal con
que retransmitieron. Observar la alta calidad de imagen, sonido y producción.
Un auténtico disfrute para los sentidos.
Viernes
Carla Morrison - Un beso
Nunca podré olvidar que mi primer concierto tras abrir las puertas
Coachella 2016 fue el de la diva latina Carla Morrison. Que estuvo inmensa, lo
dio todo. Un concierto muy emocional. Cantando en español. Gran canción e
interpretación Un beso (justamente abrió su concierto con esta canción). Por
cierto, se despidió al grito de "Viva México cabrones". :D
Christine & The Queens - Science Fiction
No la conocía y me encantó su concierto. Christine es una artista
francesa muy completa. Canta, baila y actúa. Pasé un rato por la carpa y ya me
quedé bailando a su ritmo. Comprobarlo ustedes mismos. Es muy contagiosa. Se
les moverán los hombros. Puede que todo el cuerpo.
A
veces la música es como la pintura, sobran palabras, solo es cuestión de ver o en
este caso escuchar. Así que será un artículo express, la esencia del mismo es compartir
dos bandas que acabo de descubrir y que considero merecen la pena conocer.
Son
muy diferentes pero diría que están unidos por una fuerza común. Aunque lo
dicho, no tienen nada que ver. La coincidencia quiso que los conociera casi al
mismo tiempo. Lo bueno es que se pueden combinar con facilidad.
DAKHABRAKHA
La
primera banda viene de Kiev, Ucrania, un cuarteto. Cuando los vi mis ojos se abrieron como platos
de sorprendidos. Dakhabrakha es un grupo de culto en Ucrania y hacen una fusión
brutal de músicas y ritmos folclóricos del mundo: Europa, África, Asia…
transmiten mucha alegría y fuerza, una fuerza que se me hace muy rock. Una música asombrosa. Sinceramente, para mí esto roza la genialidad, digo roza por ser precavido porque
realmente creo que la pisan. Es arte en estado puro: originalidad, creatividad,
arreglos, puesta en escena, técnica…
- Les
dejo un mini concierto de tres canciones
y trece minutos que no tiene desperdicio.
Soy mucho de música contemporánea pero eso no significa
que no mire por el retrovisor músicas más antiguas. Al contrario, a veces me
gusta sumergirme de lleno y bucear en otras épocas. Justo es lo que me ocurre
en estos momentos: estoy revisando un buen puñado de discos clásicos de rock en
diferentes variantes: folk, blues, punk, glam, country…
He seleccionado para ustedes 10 canciones de 10 de esos discos. ¿Por qué 10? Porque es un número redondo y porque es el número
perfecto de tragos de petaca de whisky añejo para que pase por el gaznate y se deje sentir y provoque
sus agradables efectos.
1- Jonnhy Cash (con June Carter) – Jackson – de su
disco At Folsom Prison (1968)
Comenzamos
con el gran Johny Cash, The Man in Black.
Para la crítica uno
de los mejores álbumes de country de la historia. Grabado en directo en la
prisión estatal de Folsom, California. Cash llegó a empatizar mucho con los
presos y fue el despegue de su carrera tras un periodo de decadencia: había
caído en las drogas y el alcohol pero June Carter le ayudó a salir del infierno.
Era su esposa, Cash le pidió públicamente matrimonio en un concierto (se
casaron en ese mismo año 1968).
El disco está repleto de buenas canciones pero la más
recordada con el paso del tiempo es Jackson, que interpretó a dúo con June
Carter.
Tema grabado en 1963 por Billy Edd Wheeler, que compuso junto a Jerry Leiber. Pero no fue popularizado hasta que Johnny y June
realizaron su brillante versión. Esta canción en concreto, e imágenes del directo, pertenecen a una grabación en la prisión de San Quintin realizada el 24 de febrero de 1969. Pero el sonido es muy similar a la del famoso disco en directo At Folsom Prison.
2 – The Beatles – Blackbird – The White Album (1968)
Esta canción suena como el mejor y más delicioso folk. Ya
lo dijo el gran Kurt Cobain: Los
Beatles tocaron todo los estilos que les dio la gana y para los demás solo
dejaron las migajas. The White Album está considerado un museo de Los Beatles,
en el mejor de los sentidos (con los Beatles siempre es en el mejor de los
sentidos). Es justo en este disco donde más géneros apuntan sin ningún tipo de
complejos: hard rock, blues, experimentación, country, rock progresivo,
psicodelia… o el folk de esta maravillosa canción.
Por cierto, esta canción es tan buena que la doblan y
no te enteras. La original dura dos minutos y pico, en este vídeo la pasan a
más de cuatro minutos. Pero lo dicho, ni te enteras.