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viernes, 18 de enero de 2013

Ten cuidado con el teléfono móvil cuando vayas a un concierto de música clásica

Todos los periodistas trabajábamos a tope en la redacción del periódico "La Bola Loca", donde prácticamente no dábamos a basto, cuando llegó el siguiente teletipo internacional.

"Un móvil interrumpe por primera vez un concierto de la filarmónica de Nueva York".

Rápidamente contactamos con uno de nuestros reporteros más intrépidos, Hilarante Supino, que se encontraba casualmente en Estados Unidos siguiendo el vuelo de una Mariposa Monarca para comprobar cuanto tiempo invertiría en su camino hasta México (es un reportero minucioso; además, uno de sus ídolos es Félix Rodríguez de la Fuente y siempre que puede lo imita). Unos días atrás nos comentó que había visto algo sobre dichas mariposas en cierto periódico digital conocido como El Caleidoscopio, y que a raíz de los comentarios allí vertidos, le apeteció hacer una tesis sobre el asunto. Le miramos un poco raro, aunque realmente ya estamos acostumbrados: Hilarante Supino es una de nuestras estrellas, un tipo un tanto especial, por no decir extravagante, al que hay que saber tratar. Es como pescar palometas: ahora sueltas nylon, ahora recoges, y en medio echas un poco de "engodo".

El caso es que necesitábamos de todo su talento y toda su buena estrella, pudiendo en este caso, además,  aprovechar su situación geográfica. Le pedimos que dejara la fauna natural por la fauna humana, que ya tendría tiempo de volver a su experimentación a pie de campo, que quizás pudiera pillar a la mariposa en su camino de vuelta, con hijitos incluidos; y le exhortamos para que se dirigiera a Nueva York a investigar. Profesional como es cuando quiere, recogió su tienda de campaña,  su libreta de apuntes y dibujos, se despidió de la mariposa, y esperó a que pasara un autobús en medio de una inmensa recta en un no menos inmenso campo, donde la vista solo divisaba perfectas e infinitas hileras de maíz.

sábado, 20 de octubre de 2012

El furor del baile del caballito trotón


Una canción y un baile están causando un gran furor a nivel mundial, con una intensidad desconocida hasta la actualidad. ¿Recuerdan el dale alegría a tu cuerpo Macarena que tu cuerpo es pa´darle alegría y cosa buena? Pues en ese plan, un canción que todos quieren bailar allá donde sea. Y aquello fue mucho, hablamos del año 1997: Macarena fue número uno en países como EEUU, Francia, Italia o Australia y se calcula en unos 14 millones el número de ventas de singles. Incluso salió de sintonía en la campaña para la presidencia de Estados Unidos del candidato demócrata, Bill Clinton,  que fue reelegido.

Han pasado 15 años y el mundo ha cambiado sustancialmente, sobre todo en lo que a comunicación se refiere. En 1997 Internet estaba en los albores, hoy en día su uso es masivo y no deja de crecer, es un acto cotidiano, tanto como despertarse y lavarse la cara. Un golpe, un click, y ya estás conectado al mundo (aparte de entrar a otro mundo). Así que la capacidad de expansión y de llegar al público ha aumentado cuantitativamente. Y por eso mismo la forma de medir un éxito ha cambiado. Va quedando atrás hacer recuento de las unidades de discos vendidos, un concepto físico en vías de extinción. Actualmente otras unidades de medir contabilizan más apropiadamente. Como el número de visualizaciones por YouTube, esa infinita hemeroteca mundial de libre acceso. Pues bien, el vídeo oficial de la canción que les hablo tiene, justo en este momento que miro, 506 millones de visitas, pero es que cuando miré anoche (hace escasas 10 horas) tenía 500 millones (yo no he visto cosa igual).

La canción de marras se llama Gangnam Style y su autor e intérprete es el coreano Park Jae-Sang, cuyo nombre artístico son las siglas PSY. Proviene de la industria cultural de Corea del Sur denominada como K-Pop. A algunos les sonará ya que le dediqué un especial en este mismo blog con el título de "La colorida música que viene de Corea del Sur". Y es que se veía venir. Definitivamente ha explotado el movimiento,  literalmente hablando. Si, algo está ocurriendo en ese país del lejano oriente. De hecho, tiene un atractivo especial visitarlo ahora mismo. Y es que los movimientos culturales también son un reclamo. Imagino que ver y sentir la movida que se cuece tiene que ser toda una experiencia. De alguna manera eso se tiene que trasladar a la calle (mejor dicho, está en la calle porque nace de la calle). Así que, ojalá pudiéramos ir a Seúl. Antes cuando pensabas en oriente mayormente lo hacías en Japón y Tokio, también en China, ahora lo sigues haciendo, pero le añades Seúl y Corea del Sur.

martes, 18 de septiembre de 2012

El verano de tu vida

Un popular y espontáneo recorrido alrededor del mundo abrazados a la amistad, la música y el verano. Un verano que se acaba en el hemisferio norte del cual nos quedan sus cálidos rescoldos, y mientras charlamos de lo acontecido, impacientemente esperamos al próximo. Porque el verano es una época especial que se vive de manera especial.


Lisztomania de Phoenix en San Francisco

El verano es la alegría de estar vivos, la juventud es la euforia de la vida, la música florece y aumenta las sensaciones. Ciertamente, el calor estimula el cuerpo. Un cóctel provocador y placentero.

El verano, todos deseamos uno -el nuestro-, o lo añoramos -los pasados-. Medimos nuestra vida en base a hipotéticos cálculos veraniegos: ¿dónde estabas en el verano de tal año? ¿recuerdas aquel verano en que triunfamos? Cuantos más juntamos, más confusa es la hipotenusa estival. Ay, que inocentes y libertarios cuando todavía distinguíamos las seis patas del verano hasta recorrerla una a una: V-E-R-A-N-O.

Te lo voy a decir claro y meridiano. El verano es el verano.  El verano es una granizada de fresa, un paseo en bicicleta, una partida de cartas al atardecer, un chapuzón en la playa, dos nombres dentro de un corazón dibujado sobre la pared, un reencuentro inesperado, una sonrisa más cálida que el día más caluroso, una siesta sudorosa, un baile hasta el amanecer, un viaje lejano, un deseo de prolongar... lo que no se puede prolongar, una tarde interminable, un sueño vaporoso... Te lo voy a decir claro y meridiano. Tu verano es tu verano. Tu lo partes. Tu lo repartes. ¿Me pasas un trozo?

Como decía, el verano y la juventud son contagiosos, pero hoy en día hay formas y formas de manifestarlo. Por la red de redes se pueden transmitir espontáneamente esa temporalidad y estado anímico, recorriendo todo el orbe planetario,  juntando a jóvenes en apariencia diferentes pero con cosas comunes como la locura de estar vivos, el verano y la música. Y si no, pasen y vean las cosas que nos encontramos por Internet.