Una canción y un baile están causando un gran furor a nivel mundial, con una intensidad desconocida hasta la actualidad. ¿Recuerdan el dale alegría a tu cuerpo Macarena que tu cuerpo es pa´darle alegría y cosa buena? Pues en ese plan, un canción que todos quieren bailar allá donde sea. Y aquello fue mucho, hablamos del año 1997: Macarena fue número uno en países como EEUU, Francia, Italia o Australia y se calcula en unos 14 millones el número de ventas de singles. Incluso salió de sintonía en la campaña para la presidencia de Estados Unidos del candidato demócrata, Bill Clinton, que fue reelegido.
Han pasado 15 años y el mundo ha cambiado sustancialmente, sobre todo en lo que a comunicación se refiere. En 1997 Internet estaba en los albores, hoy en día su uso es masivo y no deja de crecer, es un acto cotidiano, tanto como despertarse y lavarse la cara. Un golpe, un click, y ya estás conectado al mundo (aparte de entrar a otro mundo). Así que la capacidad de expansión y de llegar al público ha aumentado cuantitativamente. Y por eso mismo la forma de medir un éxito ha cambiado. Va quedando atrás hacer recuento de las unidades de discos vendidos, un concepto físico en vías de extinción. Actualmente otras unidades de medir contabilizan más apropiadamente. Como el número de visualizaciones por YouTube, esa infinita hemeroteca mundial de libre acceso. Pues bien, el vídeo oficial de la canción que les hablo tiene, justo en este momento que miro, 506 millones de visitas, pero es que cuando miré anoche (hace escasas 10 horas) tenía 500 millones (yo no he visto cosa igual).
La canción de marras se llama Gangnam Style y su autor e intérprete es el coreano Park Jae-Sang, cuyo nombre artístico son las siglas PSY. Proviene de la industria cultural de Corea del Sur denominada como K-Pop. A algunos les sonará ya que le dediqué un especial en este mismo blog con el título de "La colorida música que viene de Corea del Sur". Y es que se veía venir. Definitivamente ha explotado el movimiento, literalmente hablando. Si, algo está ocurriendo en ese país del lejano oriente. De hecho, tiene un atractivo especial visitarlo ahora mismo. Y es que los movimientos culturales también son un reclamo. Imagino que ver y sentir la movida que se cuece tiene que ser toda una experiencia. De alguna manera eso se tiene que trasladar a la calle (mejor dicho, está en la calle porque nace de la calle). Así que, ojalá pudiéramos ir a Seúl. Antes cuando pensabas en oriente mayormente lo hacías en Japón y Tokio, también en China, ahora lo sigues haciendo, pero le añades Seúl y Corea del Sur.
